Las palomas son consideradas una plaga urbana frecuente en Chile, especialmente en edificios, bodegas, centros comerciales, industrias y espacios públicos. Su presencia constante genera riesgos sanitarios, daños estructurales y problemas de imagen en instalaciones residenciales y comerciales.
En Chile, las palomas suelen instalarse en techumbres, cornisas, aleros, entretechos, estructuras metálicas y edificios altos. Estos espacios les proporcionan refugio, seguridad y fácil acceso a alimento, facilitando su proliferación en zonas urbanas.
Las palomas pueden transmitir enfermedades a través de sus excrementos, plumas y parásitos asociados. Sus fecas son altamente corrosivas, dañan estructuras, contaminan superficies y generan riesgos de resbalones. Además, afectan negativamente la higiene y la imagen de empresas y edificios.
Las palomas se adaptan fácilmente al entorno urbano y pueden reproducirse durante todo el año. Su permanencia prolongada en un lugar favorece la acumulación de fecas y nidos, incrementando los riesgos sanitarios y estructurales si no se controlan oportunamente.
La prevención se basa en la exclusión física, el cierre de puntos de anidación y el control de accesos. El uso de métodos inadecuados puede resultar ineficaz o incluso ilegal, por lo que es fundamental aplicar soluciones profesionales y autorizadas.
El control de palomas debe realizarse mediante métodos disuasivos y sistemas de exclusión, como púas, redes y barreras físicas, siempre respetando la normativa vigente. Un manejo profesional permite reducir la presencia de palomas sin causarles daño, logrando resultados efectivos y duraderos.
La manipulación incorrecta de nidos o fecas puede generar riesgos sanitarios elevados. Un servicio especializado garantiza una intervención segura, eficaz y conforme a la normativa sanitaria y ambiental, protegiendo la salud de las personas y la integridad de las instalaciones.
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